Negro
Mis palabras hacen tu cuerpo,
sí.
Que
es ficticio, sí, también.
Pero
que voy recreando y mirando a medida que más te escribo,
te
tomo de la mano y nos acerco, yo puedo
(hacerlo),
nos
acerco y veo cada vez menos hasta que ya no hay espacio para más nada
que
tus ojos,
dos
lunas negras sin luz y con un movimiento casi imperceptible que de tan negras hacen
que me caiga en ellas y aún pasados los siglos me siga cayendo,
cayendo,
cayendo e irme despacio por el vacío asfixiante que a veces me provoca
el
verte.
Y
más aún acercar nuestros cuerpos
en
invierno,
bajo
la forma de un abrazo que es despedida pero también el comienzo del conteo de
los días hasta que yo vuelva,
te
busque, nos encontremos
(de
nuevo),
te
abrace y ya más tarde vuelva a ver solo
negro.
18/4/22, MDP
Comentarios
Publicar un comentario